Pequeñas grandes cosas.

Yo hoy me propuse ser FELIZ...¿Quién de nosotros no se ha preguntado alguna vez qué es “eso” de la felicidad? Al fin y al cabo, queremos experimentar el ser felices; pero da la sensación de que es algo muy escurridizo.

Si mi objetivo fuese deciros lo que es la felicidad, estaría muy equivocada; puesto que para cada uno de nosotros tiene un significado distinto. No obstante, tiene matices que son comunes para todos.

Considero importante reflexionar un poco sobre nuestra forma de ver la vida y que nos enfoquemos donde NO solemos mirar; porque la vida está para vivirla.

Podemos desnudar la felicidad y ver dentro una gran satisfacción con la vida, lo que se llama CALIDAD DE VIDA.

Es fácil hablar de felicidad cuando todo va bien; ¿pero cuando no? ¿Podemos seguir siendo felices? La respuesta es , por encima de todo.

Soy consciente de que la gran mayoría tenemos espinas clavadas, momentos en los que nos sentimos frustrados porque las cosas no van a la velocidad que quisiéramos, y nos cuesta aceptar que algunos proyectos se frenan por causas ajenas a nosotros. ¿Os habéis parado a pensar que justamente en “esos momentos” uno no se rinde sino que saca la fuerza, la sonrisa y el coraje como se suele decir “de donde no lo hay”? ¡Claro que lo hay! Y ésto se ha mencionado anteriormente: HAY QUE MIRAR DONDE NO SOLEMOS MIRAR. Esa actitud reside en nosotros CADA DÍA e implica, a su vez, una acción física, es decir, “quiero hacerlo y voy a hacerlo porque la merece la pena”.

Tenemos una capacidad para hacer cosas y un poder inmensos. Tenemos la oportunidad de vivir, de experimentar la vida, de paladearla; de disfrutarla; ¿por qué corremos tanto? Estamos tomando café y ya estamos pensando en qué hacer mañana.

Apretemos el freno, pongámonos delante de un espejo y miremos la maravilla que tenemos en frente. Observemos las cosas que nos rodean; una por una; como si fuese la primera vez que las vemos ¿no es fantástico?

La felicidad es un derecho individual; quizás sea lo más esencial y posiblemente lo único que es realmente importante en nuestra vida y nos lo estamos perdiendo.

Atención señores pasajeros, próxima parada la felicidad, correspondencia con la alegría, el disfrute, el entusiasmo, las ganas y el amor.

¿Por qué vemos la felicidad como un destino o como una recompensa? Como algo que sólo pueden tener las personas “especiales” o cuando algo que nos da la vida después de mucho esfuerzo; muy a largo plazo. Evidentemente hay que trabajar en ello, hay que practicarlo; pero no hay que complicarse. Hay que ensanchar la vida e ir ligero de equipaje alejando cualquier coqueteo con el sufrimiento que podemos evitar, desechando cualquier pensamiento negativo, ese “no puedo” que te convence sin siquiera haberlo intentado, dejar de buscar lo complejo en las cosas sencillas de la vida pensando que “es que no puede ser tan fácil” y llegamos a un punto de inventarnos barreras que sólo existen en nuestra mente. Rodearnos de la familia, de las personas que nos hagan reír; un buen amigo es mejor y más barato que un fármaco. Dedicarle tiempo a las cosas que nos hagan disfrutar y nos dibujen una sonrisa, aunque sea unos minutos.

¡Hagamos las cosas como si fuesen fáciles, como si no costasen!

Como seres humanos que somos siempre buscamos explicación a todo lo que nos pasa, y yo, me he preguntado reiteradas veces, y más aún en mi trabajo ¿por qué yo sí tengo lo que necesito y otras personas no?

Pero me di cuenta y he podido comprobar con mis propios ojos, que la mayor discapacidad es la actitud. De nada sirve tener todo sino sabes valorarlo. He conocido personas con una vida aparentemente feliz y después de hablar 5 minutos con ellas ves que no es así…y sin embargo, personas con las que he trabajado, que han tenido una grave enfermedad y te miran con una sonrisa por el mero hecho de estar en el mundo.

Vivimos en una sociedad que sólo habla de cosas malas; ¿qué decir de las noticias?; pero para colmo la propia publicidad nos habla de manera negativa: “Olemos mal (desodorante), nos vamos a quedar sin un duro (bancos que te ofrecen dinero), vamos a tener celulitis (cremas), vamos a tener problemas de corazón (productos específicos), vamos a darnos un golpe con el coche (compañía de seguros); incluso que no estamos “bien hechos” (clínicas estéticas)…así; ¿cómo pretendemos ser felices?

Nuestro día a día es el mundo en el que vivimos y no podemos evitar el ver lo que pasa a nuestro alrededor… y yo me niego a acostumbrarme al sufrimiento y a la negatividad.

El día que deje de sonreír y de hacer reír a las personas, no sólo dejaré de ser terapeuta, sino dejaré de estar viva.

Os dejo con una canción titulada “Aquellas pequeñas cosas” por dos grandes de la música:

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Gracias a todos por estar y seguir estando.

Autora del post:
María Moreno (@SrtaMorenOrtiz)
Terapeuta Ocupacional y Psicomotricista.
Autora del blog: Diario de una Terapeuta Ocupacional.

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