De todo se aprende.

leaderQué razón tenían nuestros mayores cuando nos decían: “no te preocupes, de todo se aprende” o aquel otro más rotundo todavía “lo que no mata, engorda”. Pues como suele pasar siempre con estas cosas, tenían más razón que un santo, y es que se puede aprender, y mucho, de tener un mal jefe.

Y es que ante la mala suerte de sufrirlo, puedes reaccionar de diversas formas: como una niña plañidera quejándote por las esquinas (imagen mental de mi guapísima inFantadeNaranja) o puedes hacer del defecto virtud y sacar provecho de la situación.

Aprende a sobrevivir.

Así nació este blog aquel 4 de febrero de 2010 (casi cuatro años ya tiene la criatura), sin otro propósito que el de sobrevivir. Lo primero que debes aprender es cómo aguantar a un jefe que te hace la vida imposible o que es manifiestamente tóxico para ti y toda la organización en la que trabajas.

A corto plazo, un mando tóxico te lleva a salir fortalecido de una situación complicada. Cuando hayas aprendido a sobrevivir podrás encontrar otros alicientes en la relación diaria con ese superior nefasto. Y descubrirás algunas lecciones que te servirán para el futuro y harán un poco más llevadera esa pequeña condena profesional.

¿Qué es lo que ganas con un jefe malo y qué es lo que te puede motivar a aguantarlo?

En todo caso, si resulta tan evidente que es imposible cambiar a tu jefe, eres tú el que debe probar a cambiar. Un líder tóxico puede llevarte a replantear tu carrera, invitándote a la introspección y a descubrir tus fortalezas y debilidades. Sirve además para reafirmar tus valores, porque si alguien (tu superior) actúa con valores desviados o antivalores es necesario que mantengamos los propios.

Ante un superior nefasto que intenta destruir tu autoestima, tú has de hacer ver que vales más que el papel que te hace representar el mal jefe. Un superior tóxico puede provocar también que tiendas a automotivarte; que te autorregules y tomes distancia emocional para que esa situación no te afecte.

Creatividad

Cuando se tiene un mal jefe, normalmente las personas que dependen de él tienen que aprender a buscarse la vida por ellas mismas; suelen no compartir la información a tiempo. Usar tu sentido común y tus habilidades creativas te llevará a cualquier parte y hará tu trabajo más fácil y llevadero. Este tipo de situaciones favorecen la exigencia y que un profesional agudice el ingenio, o que prepare más las cosas.

La paciencia para tolerar y lidiar con tu jefe es algo que te servirá fuera y dentro de tu trabajo y de tu organización actual, con tus hijos, amigos, o con tu pareja; al final uno termina haciéndose más diplomático y adquiere la capacidad para manejar situaciones complicadas.

Blanco o negro.

Al movernos en la incertidumbre, los españoles y en general los latinos somos de blanco o negro, a diferencia de los anglosajones, que se mueven mejor en los grises. Gestionarse en ámbitos que no sean blanco o negro te pone en predisposición de aprender más y de no rechazar aquello que no coincide con tus criterios. 

Nota: me quedo con esta frase del artículo en cuestión: “según sea tu primer jefe, tienes muchas posibilidades de replicar su comportamiento si es que llegas a serlo”. Y es que aquel mi primer jefe, es hoy día mi socio y compañero de fatigas en Osenseis… y ojalá algún día pueda ser una cuarta parte de lo que él es.

Fuente: http://www.expansion.com/2014/01/14/emprendedores-empleo/desarrollo-de-carrera/1389722087.html

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