Vivo sin vivir en mí (historias del presentismo).

Igual que en el poema de Santa Teresa de Jesús y su “vivo sin vivir en mí”, hay trabajadores que trabajan sin darle un palo al agua, y no es que lo diga yo, que desde que tengo despacho con puerta abierta hacia pasillo, veo muchas “idas y venidas”, sino que lo dice el último informe de la consultora de recursos humanos Adecco.

Que si llego tarde, que si mientras se enciende el ordenador me bajo a por un café, que si me encuentro con fulanita y aprovecho a comentar la última de “Juego de Tronos” o que si fulanita se ha puesto tetas y su marido se ha ido con otro…

(Perdón, que me ha entrado un whatsapp y se me ha ido el hilo del post, jajaja…)

La cosa es que formas de presentismo, el típico y tópico, como tengo que estar estoy pero que no se note que no hago nada, hay muchas y en este gráfico podemos ver como más allá de vicios varios como el tabaco o el café, despuntan las nuevas tecnologías como el gran aliado para que los trabajadores se escaqueen de sus responsabilidades:

Ya le hemos dado el argumento perfecto a los “dinosaurios” que dirigen algunas organizaciones, y que siempre han visto las nuevas tecnologías como las armas del demonio, que temen abrirse a los nuevos escenarios que nos permiten su buen uso, y que siempre han cerrado las puertas a la transformación digital de su organización.

Aprovechemos para que estos momentos en Internet, con el correo electrónico o utilizando redes sociales sean en beneficio de la organización, facilitemos su uso y eduquemos a las personas de la organización para que estas herramientas se conviertan en fuente de información, fuente de inspiración y pequeñas evasiones en busca de ese momento de inspiración, o que tras ese bajón de productividad (como al que le da un bajón de azúcar) se recupere el ritmo de trabajo con más alegría si cabe, y más eficiencia ya que nos ponemos.

Porque ni todo el campo es orégano, ni es oro todo lo que reluce, ni todos los minutos dedicados a las nuevas tecnologías son minutos perdidos. Por terminar con otro refrán, hay que saber separar el grano de la paja y no ver demonios donde no los hay.

¡Feliz semana!


2 respuestas a “Vivo sin vivir en mí (historias del presentismo).

  1. Bueno este tema da para escribir un libro. Lamentablemente en el sector publico esto es un mal endémico y no se puede hacer nada y te comes a los escaqueadores “con papas”. En el resto de empresas… pues el responsable máximo será quien hace la vista gorda a ese comportamiento no ????

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