Pasos para combatir el desasosiego de volver a la rutina.

Madrid, 2 de septiembre de 2019. El síndrome postvacacional se manifiesta como un malestar físico y emocional a la hora de volver a las obligaciones diarias.

Esto implica un rendimiento laboral bajo y problemas en el entorno del afectado, como el aumento de discusiones con sus allegados. “Las personas más propensas a sufrir el síndrome postvacacional son aquellas que tienen una menor resistencia ante la frustración, los trabajadores que disfrutan de vacaciones más largas, trabajan en un entorno desagradable, no les gusta su trabajo o se consideran poco valorados por sus superiores”, explica María García, psicóloga de Blua de Sanitas.

Los síntomas que la vuelta al trabajo puede generar son falta de apetito, cansancio, dificultad para concentrarse en las tareas diarias, molestias musculares o dolores de estómago. Si bien, el síndrome postvacacional no es una patología como tal, sino un trastorno adaptativo, la persona que lo sufre presenta una sintomatología similar al estrés.

Por ello, María García, psicóloga de Sanitas aconseja seguir estos pasos para combatir el desasosiego de volver a la rutina:

1. Regresar antes de vacaciones: Es muy útil retomar las rutinas y los horarios, algunos días antes de volver a trabajar, para que el cambio no resulte tan brusco.

2. Acometer las responsabilidades progresivamente: Se pueden ir marcando pequeños objetivos y aumentarlos progresivamente. El tiempo de adaptación debe ser entendido de manera coherente.

3. Empezar o retomar las rutinas deportivas: El deporte genera endorfinas que mejoran el estado de ánimo y reducen el estrés. Por lo que, puede resultar una gran ayuda.

4. Dormir lo acostumbrado antes del verano: Es importante regular los ritmos de sueño lo antes posible y cumplir con las ocho horas recomendadas.

5. Iniciar nuevas rutinas y actividades fuera de la oficina: El objetivo es mantener la mente despierta y fomentar las ilusiones y los retos personales, más allá del horario laboral.

Cualquier cuadro de estrés disminuye considerablemente la calidad de vida y el rendimiento de quien lo padece. Sin embargo, el síndrome postvacacional no más de 2 ó 3 de semanas. Muy pocos casos precisan de ayuda profesional, pero si los síntomas persistiesen, o llegasen acompañados de depresión, taquicardias o temblores, los expertos de Sanitas recomiendan acudir a un especialista.


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