Asignatura pendiente: transparencia en la era digital.

Como en tantas ocasiones, el burro por delante para que no se espante. Me explico, resulta que en el último número de la revista Observatorio de Recursos Humanos (nº 149 – Octubre 2019) viene un artículo muy interesante de Camilla Hillier-Fry, socio de PeopleMatters titulado “Transparencia en la era digital: presente en la sociedad, pendiente en las organizaciones”.

Sin entrar más en detalle, ya llegamos tarde otra vez. Como gestor sanitario y parte activa de la blogosfera sanitaria, cansado estoy de oírlo y de decirlo, que el paciente ya está en internet, no puedes prohibirle que consulte Google cuando tiene una inquietud relacionada con su salud, pero sí tenemos la obligación de guiarle por el buen camino, por esa páginas web donde pueda encontrar respuesta a sus dudas pero con evidencia y respaldo científico. Como digo, guiar y acompañar pero nunca prohibir. El paciente en este sentido nos lleva ya mucho de ventaja a las organizaciones sanitarias y a los profesionales sanitarios.

Lo mismo veo que ocurre con el resto de organizaciones, parece ser que el ciudadano ya ha asumido como propio el valor de transparencia y quiere que las empresas con las que interactúa, compra productos o adquiere servicios, tengo el mismo compromiso con la transparencia que ellos han adquirido con el resto de la sociedad.

Una de las preguntas que se hacen en el mencionado artículo es “¿Por qué les cuesta a las organizaciones  ser transparentes en la gestión interna?”

Y es que aquí, tanto las organizaciones sanitarias como “las otras” vuelven a tropezar en la misma piedra y ya hemos perdido la cuenta del número de veces que han tropezado en el pasado, y seguirán tropezando en el futuro. ¿Por qué nos cuesta tanto compartir la información relevante con las personas de la organización? ¿Por qué pensamos que cuanto menos sepan mejor? ¿Por qué esa visión paterno-materno filial entre directivos y empleados?

Compartir la información relevante reduce la incertidumbre, sean noticias buenas o malas. Es más, compartir las malas, los errores y desafíos exige honestidad, que a su vez crea un vínculo entre dirección y empleados si se gestiona adecuadamente.

Camilla Hillier-Fry, socio de PeopleMatters. Fuente: Observatorio de Recursos Humanos (nº 149 – Octubre 2019) disponible en https://www.observatoriorh.com/revista/

Para pasar de las palabras a la acción, y sin salirnos del artículo de referencia, una organización comprometida con la transparencia la aplica en tres ámbitos:

  • La Comunicación.
  • Las políticas de gestión.
  • Las acciones y las relaciones.

En esta ocasión me detendré un momento en el primero de estos puntos, en el de La Comunicación. Nos olvidamos muchas veces de la importancia que una buena gestión de la comunicación tiene dentro de la organización. Hoy día los profesionales queremos saber qué piensa y hacia donde se dirigen los pasos de la organización. Pero en muchas organizaciones cuando hablan de herramientas de comunicación sólo les preocupa tener sus canales de difusión, canales totalmente verticales y siempre en dirección descendente, no permiten ni les preocupa que haya canales de retorno de la información, no les preocupa la voz de las personas de la organización, sus ideas y aportaciones para el beneficio de la organización.

Espero que poco a poco las organizaciones se vayan poniendo las pilas con esta asignatura pendiente, mientras tanto, un poco de Ricky Martin, para ir poniendo banda sonora a esta semana que empieza y a este mes que termina:


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