Repasa tus defectos antes de afrontar una entrevista de trabajo.

Que nadie es perfecto es algo que todos lo tenemos asumido, a algunos nos ha costado más que a otros. Por mucho que nos pensemos que somos los mejores en X o en Y, todos tenemos un defecto que ocultar (y yo el primero); o bien si no está oculto, sí que tenemos cuestiones en las que mejorar notablemente para ser mejores personas y, por extensión, mejores profesionales, nos dediquemos a lo que nos dediquemos.

Precisamente leía el otro día el siguiente artículo en ComputerHoy en el que al hilo de una entrevista realizada a la vicepresidenta senior de Talento y Desarrollo global en Coca-Cola, Stacey Valy Panayiotou, se le pedía que revelara la que para su juicio es la pregunta más importante que Coca Cola hace en todas las entrevistas de trabajo.

Normalmente no buscamos a personas con habilidades específicas, sino a personas que pueden resolver problemas.

Stacey Valy Panayiotou, vicepresidenta senior de Talento y Desarrollo global en Coca-Cola.

En un momento de la entrevista, el periodista Steven Greenberg centra la atención sobre cuál sería la pregunta más importante que Coca Cola hace en todas las entrevistas de trabajo, a lo que responde que son dos, relacionadas: ¿Cómo puedes ser malinterpretado? y ¿Cómo pueden las personas tener una impresión equivocada de ti y qué es lo que hacer al respecto? En definitiva, algo que ya viene preguntándose de manera reiterada desde hace muchos años con la pregunta pero en versión mejorada y actualizada: ¿cuál es tu mayor defecto?

¿Os habéis parado a pensar detenidamente en estas preguntas a lo largo de vuestra vida profesional? No me refiero ya a los momentos previos a una entrevista de trabajo, y que deberíamos llevar esta respuesta preparada por si nos preguntan no nos dejemos llevar por la improvisación, que es mala compañera de cama en estas cuestiones. Esos enfrentamientos entre compañeros de oficina, esas diferencias de opinión entre compañeros de servicio, esas malas reacciones ante nuestros jefes, esa resistencia a que nos digan cómo, cuándo y por qué tenemos que hacer las cosas…

Pues en estas preguntas y en su reflexión interna dura y sincera, a calzón quitado con nosotros mismos (o brajafaja según gustos) podrían estar los porqués a nuestros sinsabores, a nuestras reacciones airadas, en definitiva a nuestra insatisfacción profesional (y personal). Por tanto, estemos inmersos en un proceso de selección y en puertas a una entrevista de trabajo que podría ser definitiva o por terapia sanadora, hagámonos estas preguntas y seamos honestos con las respuestas… nuestro futuro profesional y nuestra existencia como mejores personas está en juego.

Es fundamental reconocer nuestros defectos como profesionales antes de afrontar una entrevista de trabajo. La ganancia será doble porque mejoraremos como profesionales pero también como personas.


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