Dieciocho años, toda una vida.

Ahí es nada, dieciocho años ya, toda una mayoría de edad laboralmente hablando. Precisamente hoy se cumplen dieciocho años desde que puse un pie por primera vez en la Unidad de Recursos Humanos de “mi querida” Fundación Hospital Calahorra.

Como los buenos matrimonios hemos tenido nuestros momentos buenos, esos primeros momentos de enamoramiento donde nos entendíamos y disfrutábamos haciendo cosas juntos; otros momentos donde la relación cayó en la monotonía, incluso llegamos a no soportarnos mutuamente durante mucho tiempo, hasta llegar al punto en el que estamos ahora: calma chicha, respeto mutuo y grandes dosis de indiferencia por ambas partes.

Llegué a ti para suplir una baja laboral como auxiliar administrativo y con el tiempo y una caña conseguí primero un contrato fijo y posteriormente ir escalando profesionalmente primero como administrativo y posteriormente como técnico de gestión de grado superior, pero siempre en Recursos Humanos. Y hasta ahí pude llegar, nunca se me dio la oportunidad de llegar más allá, siempre hubo alguien “mejor colocado” para liderar formalmente; y uno se cansa de liderar informalmente y parafraseando al amigo Julio Mayol, de recibir flechas por la espalda.

Fueron naciendo otros proyectos paralelos para ocupar cuerpo y mente; es la ventaja de trabajar de 8 a 3, que siempre hay tiempo para más cosas. Siempre me permitiste esos pequeños escarceos, esas infidelidades laborales.

Esas otras iniciativas que a la sombra del blog fueron creciendo y creciendo, unas ya son pasado, otras siguen ahí con más o menos ganas… pero al menos fueron (y son) vías de escape para los sinsabores de los últimos diez años (que se dice pronto) en esta casa que también ha sido fuente de miles de historias en este blog.

Así que hoy, querida FHC, cumplimos 18 años.

Es nuestro aniversario, y no podía por menos que recordarlo desde este periodo de cuarentena. Hoy no podré verte, hoy estoy teletrabajando. La foto que encabeza este post, por cierto, del inicio de la cuarentena, en mi despacho de Formación, donde estoy desde el pasado 14 de enero de 2019, apartado del resto de la Unidad (que ironía); a veces pienso que por mi bien, a veces pienso que por el vuestro. Yo no lo pedí, otras personas que ya ni siquiera están en la FHC así lo decidieron.

Sea como fuera, ¿seguiremos sumando años a nuestra relación? ¿Volverán tiempos mejores? ¿Volverá nuestro amor a resurgir de sus cenizas? Yo no lo sé, lo triste es que a día de hoy tampoco me importa…


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