Marca personal vs marca profesional: ¡todo suma!

Hubo un tiempo en que la expresión “nativo digital” ni siquiera existía pero llegó el boom de Internet y de las redes sociales y a los de “taitantos” que nos subimos al carro nos llamaron “early adopters” mientras que a nuestros hijos, esos que nacían con un dispositivo digital debajo del brazo (donde habrán dejado el pan estos chiquillos, jajaja…), se les llamaba “nativos digitales”.

Lejos de entrar en disquisiciones de etiquetar todo por encima de nuestras posibilidades, lo cierto es que esos nativos digitales ahora se están incorporando al mercado laboral, y su deambular errático en la mayor de las veces por las redes sociales puede ser un borrón en sus candidaturas a la hora de buscar trabajo porque todo lo que han hecho, mejor o peor, está ahí publicado y para nosotros, malignos de recursos humanos, nos es bien sencillo acceder a ello.

La cosa es que leyendo este artículo en el suplemento Verne de El País, me pareció muy interesante el mensaje positivo que da a cómo mezclar temas personales puede llegar a reforzar la marca profesional de una persona:

Es una fusión que nos beneficia como buscadores de empleo porque sirve para generar el concepto de marca personal. Soy yo, me gusta correr, comer o ver determinadas películas, y es lo que me aporta valor como candidato. Da muchísima confianza ver a una persona no solo en su lado profesional sino también en su parte personal.

Pilar Llácer, especialista en transformación digital e investigadora sobre el Futuro del trabajo en EAE Business School.

Marca personal reforzando tu marca profesional, al final, somos personas y es muy difícil separar unas cosas de otras; lo que nos pasa como personas afecta a nuestra profesionalidad, y lo que nos pasa en nuestra profesión, afecta a cómo nos comportamos como personas.

Después de más de 11 años en twitter y más de 10 con este blog (y otros spin-off que han ido surgiendo: Fórmula 1, fotografía, camino de santiago, marcha nórdica, Osenseis, etc., etc.), ese debate también lo tuve yo internamente llegando a manejar en algún momento más de cinco cuentas de twitter en mi smartphone por aquello de no mezclar temas. (hasta una cuenta picantona llegue a tener y otra de fricadas para comentar programas de televisión, jajaja…).

Al final la practicidad se impuso y ganó la idea de que yo soy yo y mis circunstancias, y el que me quiera entender como profesional, mis motivaciones, objetivos y formas de actuar, tendrá que conocer todas esas otras cosas que salpican mi día y que refuerzan mi marca personal: a día de hoy el running, la fórmula 1, mis gustos literarios y cinematográficos, las series que veo… todo suma!

Y lo que creas que resta, pues no lo publiques y punto. Todos tenemos un lado oculto, hasta la luna tiene uno y no por eso dejamos de mirarla todas las noches.

Por lo tanto no escuches a esos que están todo el día diciendo que viene el lobo, que las redes sociales las carga el diablo y no te contratará nadie si publicas tus cosas personales en ellas. Si aplicas el sentido común a tus publicaciones y las reglas de la gramática y la ortografía (ojo con eso, nadie te va a contratar si escribes como un niño de 8 años), no tendrás nada de lo que preocuparte.


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