[12×1] Cosas que he aprendido viendo VIKINGOS este verano.

Se acaba el verano y retomamos las publicaciones periódicas del blog. Si fuéramos un programa de radio o televisión podríamos decir que este mes de septiembre empezamos la temporada 12, si hacemos la trampa de que la primera temporada fue más corta (de febrero a julio 2010) y a partir de ahí, independientemente de que en agosto hemos venido haciendo resúmenes especiales, cada mes de septiembre hemos iniciado nueva temporada.

Así que aquí estamos, en el episodio 12×1 del blog, y no se me ocurre mejor manera para inaugurar la temporada que con una entrada de esas que tanto nos gustan con unas pequeñas reflexiones; que bien podría haber llegado a ellas viendo la serie VIKINGOS durante este confinamiento y meses de verano que le han seguido. Primero tiré de Amazon Prime y Movistar, que es lo que había en casa; y fui aficionándome al fenómeno “series” que lo tenía algo abandonado desde que se acabara “Juego de Tronos“; y luego llegó, como no, Netflix a nuestras vidas y esto ya fue un “no parar”.

Muchas han pasado por mis ojos: The Boys (brillante y deseando que estrenen la segunda temporada), Jack Ryan, Stranger Things (tenía pendiente la tercera temporada), El cuento de la criada (aquí pinché y la abandoné en el capítulo 5), El hombre en el castillo (vistas tres temporadas, pendiente de ver la cuarta). Y tras ver las dos temporadas de Umbrella Academy (genial, me encanta este género) ahora me encuentro pillado con la segunda temporada de Dark (que aunque me gustó más la primera temporada, la segunda no deja de sorprenderme).

Pero entre tanto lío de series (algunas ni siquiera he mencionado) hubo un momento en que cayó en mis manos Vikingos y sus nada más y nada menos que seis temporadas (algunas dobles) pasaron en un abrir y cerrar de ojos por mis “idem”. Completamente enganchado a nivel “juego de tronos”, con sus intrigas, sus conquistas, sus estilos de liderazgo, sus traiciones… y su poquito de sexo y su “muchito” de sangre, y viceversa, que siempre anima una buena historia.

Y de estos polvos (nunca mejor dicho), llegan estos lodos.

Aquí os dejo una serie de lecciones aprendidas que bien pueden aplicarse en el día a día de cualesquiera de las organizaciones en las que trabajamos, ya seamos médicos, enfermeras, administrativos de la salud o peones de cualquier partida de ajedrez laboral que nos haya tocado jugar para pagar nuestras hipotecas.

No empieces batallas que sabes de antemano que no puedes ganar.

Cuando somos jóvenes e inexpertos, puede que nos apetezca batallar por batallar, pero con el tiempo, las fuerzas son limitadas y la experiencia es un grado, así que evita el desgastamiento propio y el del resto de las personas de la organización, y no empieces batallas que ya sabes que están perdidas.

No te metas en guerras que no son tuyas.

No eres un superhéroe, no tienes que demostrar nada a nadie (a no ser que seas representante sindical o tengas personas bajo tu responsabilidad). Pero si no es así, zapatero a tus zapatos, puede que aunque ganes esas guerras ajenas, luego el beneficiado te la acabe clavando por la espalda.

Transparencia y honestidad.

No pretendas ser lo que no eres. Demuestra a tu organización quién eres, de lo que eres capaz y lo que se puede esperar de ti a través de hechos, y no de palabras. Las palabras se las lleva el viento y los logros que has conseguido en la organización, aunque en el día a día, parezcan poca cosa, a la larga van acrecentando “tu leyenda” de buen profesional.

Gestión basada en datosno en chismorreos.

Huye de corrillos, evita difamaciones, trabaja bien los datos de la organización, y cualquier decisión que tomes, que esté basada en la evidencia, y no que en que hayas oído campanas y no sepas ni dónde. Iría aún más lejos, igual de peligrosos que los chismorreos, son las modas. No gestiones por modas, porque sea trending topic en twitter, porque todo el mundo lo esté haciendo, porque sea viral en prensa… evalúa si es apropiado para la cultura y personas de tu organización, y si es así, adelante.

Donde tengas la olla…

No hace falta que termine la frase, ¿verdad? Como ya he dicho, en Vikingos (y series similares de grandes batallas, grandes guerreros y grandes imperios), cuántas cosas se han perdido por no saber “guardarla” a tiempo; y cuántas cosas se han conseguido con falsas historias de amor y de deseos fingidos.

Pues de esta manera damos por comenzada la temporada 12. Y como ya tenemos el “culo pelao” y este va a ser un año cargadito en lo laboral (con las sorpresas que nos depare el COVID-19 y sus múltiples decretos y decretillos que nos vuelvan locos a los de recursos humanos) y en lo profesional (nuevos proyectos docentes que se han cocido a fuego lento este verano presentan un curso 2020-2021 muy apretadito), no sabremos si publicaremos a diario, si mucho o si poco, pero que el blog siempre estará presente en mi día a día está claro; así que no nos quitéis ojo de twitter, facebook, LinkedIn o de vuestro lector de feeds (feedly o similares) porque de vez en cuando apareceré con nuevos episodios.

Cerramos con un tweet, por si te apetece compartir:

No empieces batallas que sabes de antemano que no puedes ganar; y otras reflexiones, hoy en el Blog de Iñaki González.


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