De vuelta a la bendita formación presencial

No te das cuenta de cuánto echas en falta algo hasta que vuelves a sentir esa adrenalina en el cuerpo.

Aunque mi actividad docente me tiene acostumbrado a la formación online, y en 2021 he participado en varios webinarios como el Subgerencia de Juventud de la Municipalidad de Lima sobre “Cómo crear un CV de impacto, tips y herramientas”, o la masterclass Personas y tecnologías en tiempos de crisis: mezclado pero no agitado, organizado por IMF Institución Académica; la última que hice presencial, fue allá por el mes de octubre de 2019 con el taller de Adquisición de competencias digitales. Utilización de herramientas del entorno digital, organizado por la Gerencia de Atención Integrada de Cuenca.

Todo esto viene a que ayer volví a dar una clase presencial y fue muy especial por varios motivos:

Primero, por lo que ya os decía, porque era la primera después de dos años, que con esto del Covid-19 tampoco estaba el horno para ir montando sesiones presenciales.

La segunda razón, es que me alejaba de temas que normalmente trato en mis clases y sesiones online como pueden ser los relacionados con redes sociales, herramientas digitales, transformación digital, o aquellos lejanos tiempos en los que recorríamos España hablando de la metodología Lean y sus distintas aplicaciones en la gestión de personas. Esta vez el tema era un poco más árido, ya que se trataba de desgranar la Estructura Retributiva de Fundación Hospital Calahorra, con sus luces y sus sombras, y los distintos cambios que se han venido sucediendo en los últimos años.

Y por último era también muy especial porque se trataba de una formación presencial para los compañeros del hospital, personas con los que has ido compartiendo (con unos más, con otros menos) el día a día en estos casi 20 años que llevo en Recursos Humanos del hospital. Y eso, quieras que no, también es especial porque desde las últimas jornadas de seguridad del paciente (y ha llovido ya mucho de eso) no me ponía delante de mis compañeros.

Finalmente la jornada resultó todo un éxito, o eso al menos es lo que me ha ido llegando por parte de los 30 asistentes que quisieron dedicar tres horas de su tiempo libre a aprender, comprender y asimilar qué se encierra en un departamento de recursos humanos, y más en concreto, cómo se cocina la nómina que les llega todos los meses a sus bolsillos.

Espero que solo sea el primero de muchos más y que 2022 venga cargadito de sesiones presenciales, jornadas, congresos y eventos de esos del «face to face», de los de pasilleo, de los que me gustan y que tan buenos sabores nos han dado desde que en 2010 decidimos saltar al ruedo del postureo con la apertura de este blog.

También espero que 2022 sea también propicio para retomar con algo más de periodicidad las publicaciones en el blog, que en los últimos meses también han brillado por su ausencia.


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