Querido diario… (10/2013)

pucherosIniciamos con esta una nueva sección para despedir la semana echando un vistazo atrás a lo que hemos hecho durante la misma, y empezar así limpios de polvo y paja la siguiente.

Un resumen aliñado con links para aquel que durante la semana haya estado despistado (barra) ocupado, pueda así de un simple vistazo ponerse al día de nuestras cosas.

Semana post-pucheril por excelencia, con el buen sabor que deja un fin de semana mágico en Mérida rodeado de buenos amigos y buenos manjares a la mesa. Pero tras semejante atracón tocaba empezar la semana hablando de tuppers y oficinas

Semana repletita de buenos amigos de la casa, ni más ni menos, que cuatro guest blogging hemos publicado:

  • La habitual de los martes de primeros de mes con Rut Roncal.
  • Vino Manuel Escobar a contarnos su proyecto #7Verde.
  • Nos pusimos a reflexionar sobre RRHH con nuestro buen amigo Rafa Timermans.
  • Y para los nostálgicos de los sábadosabadetes de nuestra etapa anterior, trajimos ni más ni menos que al gran Carlos Font y el estreno en exclusiva de uno de sus mágnificos relatos para nuestra nueva sección #LaSonrisaVertical.

En nuestra otra casa, en Osenseis, esta semana hemos aprovechado nuestras entradas para hablar del cero absoluto y de tiempos de producción; y hemos dejado un huequito a la publicación del libro de un buen amigo de esa otra casa, D. Santiago Nofuentes y su “Más calidad, menos costes: la vía Lean Healthcare”

Y hablando de libros, esta semana también hemos decidido publicar gratuitamente la versión ebook de nuestro libro: SobreviviRRHHé! Un paseo por las nubes de los recursos humanos. Y con bastante buena aceptación por vuestra parte ya en que sólo unos días ya llevamos más de 100 descargas del mismo.

Nos gusta mucho que nos pregunten, y siempre intentamos contestar con el corazón en la mano, sin gurusismos, ni ir de lo que no somos. Ésta semana nos han publicado en el blog de Comunicación en Salud nuestra opinión sobre si el profesional de la Salud necesita cuidar su reputación on line, rodeados de dos grandes amigas y compañeras, como son Rosa Pérez y Olga Navarro.

Y además Joan Carles March ha publicado en su NO ME GUSTA MI JEFE el artículo que publicabamos hace unas semanas en esta casa y que escribimos de manera conjunta. Siempre da mucho gustito salir de esta casa, y más si es para visitar otras casas tan ilustres.

Terminamos con una buena noticia para los amigos de la Fórmula Uno, y es que hemos decidido retomar nuestra aventura una temporada más en el blog de Fórmula 1 Navarra.

Vaya, visto así, sí que nos ha cundido la semana, jajaja…

Tras un agotador día.

pareja-sexo-cocina-erotismo-juegos_sexuales-amantes_MUJIMA20110425_0031_33El tren traqueteaba sobre las vías, tragando kilómetros a una velocidad de vértigo y haciendo que el paisaje se desdibujara al mirar por la ventanilla. Su compañero seguía enfrascado en la pantalla de su portátil, que escupía números en una hoja de cálculo.

Cogió su móvil y abrió la aplicación de mensajería.

“Estamos llegando a la estación. Lo que me cueste coger el metro y llegar a casa”

Medio minuto después, un pitido le avisó que tenía respuesta. Miró la pantalla:

“Ok, me pillarás haciendo la cena”.

Sonrió, imaginándola entre cacerolas, sartenes y harina. Apagó la pantalla del móvil y volvió a mirar por la ventanilla, hacia un paisaje que ya se le antojaba conocido.

Media hora después estaba abriendo la puerta con las llaves, intentando hacer el menor ruido posible, le gustaba llegar por sorpresa.

Cerró lentamente y se deslizó hacia la cocina. Tal y como le indicaba en el mensaje, estaba haciendo la cena. De espaldas a él, estaba en la esquina en la que tenía el microondas, distraída, pasando filetes por un plato con huevo para empanarlos.

Se acercó y la cogió por detrás, deslizando su mano hacia su cintura y hundiendo la cara en su cuello.

– Ummhhh – suspiró él, besándole lentamente el cuello.

– Te echaba en falta – dijo ella en un susurro, dejándose llevar – ¿Qué tal?

– Aburrido, como siempre. Pero vale la pena si tengo esta recompensa.

Fue subiendo la mano hacia el pecho de ella, que gimió.

La sudadera que llevaba puesta facilitaba la tarea. Ella se cambiaba nada más llegar a casa, para estar cómoda y realizar las tareas. Él agradeció la vestimenta, no era la que más le estilizaba el maravilloso cuerpo que mantenía tras dos embarazos y casi cuarenta años, pero sí el más sencillo de esquivar.

Deslizó la mano por debajo de la sudadera, descubriendo su suave piel. Con las yemas de los dedos fue subiendo hacia arriba. Tal y como pensaba, no llevaba sujetador, lo que le excitó todavía más. Lentamente siguió hasta los pezones, que encontró duros y dispuestos a la caricia.

Ella gimió al contacto, cuando él apretó uno de ellos, echando la cabeza hacia atrás y ofreciéndole el cuello para que él siguiera besándolo, cada vez con más ansia.

Él bajó su mano hacia la cintura de ella y, con un breve giro de muñeca, hizo que se girara, quedando cara a cara, labio a labio.

– ¿Y los niños?

– Diego está entrenando y María en danza.

– Pues nos queda un rato para nosotros.

La cogió de la mano y la llevó hacia el salón y, una vez allí, la tumbó en el sofá, poniéndose él encima.

– ¿Y no vendrá mi marido? – preguntó ella.

– Tranquila, tal y como hemos bajado del tren lo he mandado a dejar los papeles en la oficina. A estas horas, y con el tráfico, tardará un rato.

– Eres un jefe malo, en lugar de dejar que viniera a casa.

– Ummm… ¿de verdad querías que lo hiciera?

Ambos comenzaron a reir. Intercalando las risas con los besos, las caricias y dejando que fueran sus cuerpos los que hablaran por ellos.

Firmado por:
Carlos Font (@caelete)
Autor del blog M E L M A S T I A

NOTA: Muchos habían pedido que volvieran los #sábadosabadetes y, aunque no recupero la sección como tal, sí que de vez en cuando traeremos un “algo” calentito para animar nuestros espíritus, así, por sorpresa, jajaja…

Recursos Inhumanos: Enemigo Público nº 1.

Recursos-HumanosSi hay un departamento odioso en una empresa es “Recursos Humanos”.

Esos tíos serios, sosos, muermos, todo el día con el ceño fruncido buscando a ver quién la caga para echarle la bronca… Lo cierto es que, aunque lleves veinte años trabajando en otras empresas, cuando entras en una nueva, cuando vuelves a empezar, se te olvidan que son “los malos”, claro, que gente más maja, pero lo dices ¡porque son los que te van a contratar!

En cuanto pasas el periodo de prueba ya se te ha olvidado eso, y ya vuelven a ser los malos malotes.

Y es que estos de RRHH son los que despiden. Son los que bajan el sueldo, o los que no lo suben, o los que sancionan. O los que tratan con los sindicatos y les engañan (pobrecitos estos de los sindicatos, encima que ponen de su tiempo y esfuerzo para trabajar por el bien de los trabajadores, siempre luchando contra los malos). O, los que…

Quizá parte del pecado esté en su origen: “Personal”.

Anda, que los nombres que les han ido poniendo… ¿Pero no te has dado cuenta que es todo lo contrario? Si algo tienen el departamento de RRHH es que es absolutamente impersonal! Precisamente si algo se oye en ese departamento a todas horas del día es que “no es nada personal, pero…”

Las empresas utilizan en general sus Departamentos de Recursos Humanos para hacer el trabajo sucio. Para tomar las medidas que los responsables no quieren tomar. Para ejecutar sanciones decididas por otros. Para resolver problemas que otros crean. Porque para decir que Sí y ser el tío guay de la película, a eso nos apuntamos todos, pero cuando toca decir No (y que sano y bueno que es decir de vez en cuando que No) a eso no se apunta nadie. O cuantas veces te han dicho eso de “uy, eso mejor que lo hables con los de RRHH, que son los que saben”.

Dime una empresa con poco liderazgo interior y te diré cuánto se odian sus “recursos humanos”. Esos silencios de pasillo cuando aparece el de RRHH, esos corrillos de café en los que se puede cortar el aire con un cuchillo en cuanto asomas el morro… ¿Es que no os dais cuenta que los de RRHH también son trabajadores de la empresa? ¿Es que no veis que los recortes, congelaciones y/o sanciones son para todos igual?

Si hay algo que debe reinventarse son los “recursos inhumanos”.

El liderazgo lo debe llevar cada Jefe de Departamento, Servicio y Unidad, y gestionar, para bien y para mal. Hablamos de gestionar personas, y quién mejor que su responsable directo para saber las necesidades básicas y las preocupaciones de cada uno de sus trabajadores. RRHH sólo debe apoyar, y cuando tienen un papel demasiado importante es que algo falla…

Reflexiones en voz alta de:

Rafael Timermans (@RafaelTimermans)
Médico Especialista en Medicina del Trabajo
Autor del blog Medicina y Trabajadores

Iñaki González (@goroji)
Técnico Gestión RRHH
Autor del blog: SobreviviRRHHé!

Sobrevivir no es suficiente. #7Verde, TÚ quieres más.

7verde-sobrevivirrhheEn estos tiempos inciertos en los que se dispara el uso de verbos conservadores como sobrevivir, subsistir, resistir y demás que puedas imaginar, el #7Verde es, para quien no lo conozca, para ti que lees esta entrada ahora, una alternativa.

Una forma diferente de hacer las cosas, de pensar que otro mundo es posible… en definitiva, una visión proactiva de la vida, un deseo de que haya un mundo mejor a partir de aquello de lo que uno es principalmente responsable: SUS ACTOS.

Cuando recibí la invitación de Iñaki, al que seguro no molestará este canto contra el verbo que le da nombre a su página,  de compartir el quinto #7verde en este blog, me emocionó. No dudé en prestarme a ello.

Es la oportunidad de que tú, que probablemente no hayas oído hablar del #7Verde hasta ahora, te conviertas en parte de esta pequeña gran multitud que cada día 7 del mes expresa, modificando su avatar en la redes sociales y colocando una foto o imagen donde predomine el verde, que otro mundo es posible y que este mundo, en gran medida, depende de lo que cada uno hagamos con él en nuestro día a día.

No hay mayor poder que el que tú tienes con tus actos, no exijas a los demás algo que tú no eres capaz de exigirte a ti. Piensa, reflexiona, ¿qué está en tu mano para hacer un mundo mejor para tu entorno? Y en el entorno no considero de forma exclusiva el ámbito personal sino el profesional también. Hacer un mundo mejor no es un deseo que termine más allá de tu familia, tus amigos más cercanos o aquellos a los que aprecias especialmente. No. A esos, quien más y quien menos, intenta que no le falte de nada, estar para… no, ese es el principio (aunque en ocasiones sean los primeros maltratados o con los que primero se pierden las formas).

Mi objetivo, tú objetivo, espero, en adelante, es que consigamos que cada uno reflexione y vea la importancia de sus actos para con los demás. En todos los ámbitos, en el área profesional, en el personal, en el que quieras imaginar… al final, hagas lo que hagas, lo que haces influye en otras personas. Si mejoras tu actitud, si buscas que tus actos supongan una mejora para el otro (no es tan difícil, puedes empezar a sonreír más a los demás), al final… entre todos… habremos conseguido mejorar un poco el mundo. ¿No te parece grande?

Por ello, yo no quiero sobrevivir… yo quiero más… yo quiero cambiar el mundo con mis actos, hacer un mundo mejor con mis decisiones. No sé lo que haréis los demás, pero, en la medida de mis posibilidades, yo voy a luchar por ello.

¿Qué puedes hacer para sumarte?

  1. Reflexionar, pensar, llámalo como quieras pero busca posibles respuestas a: ¿Qué puedo hacer YO para conseguir un mundo mejor?
  2. Hazte una lista de pequeñas cosas que no haces e intenta al menos conseguir que una de ellas sea parte de tu día a día antes del próximo #7Verde. Dicen que un hábito no se consolida hasta pasado más tiempo, 66 días es una estimación, que lo distancia bastante de la mítica cantidad de 21 días…
  3.  Hazte una foto o elige una imagen donde el verde sea un elemento importante y cambia tu avatar.
  4. Comparte este cambio en redes sociales y haz saber la razón y el origen del mismo. Si es twitter menciona #7Verde para que nos sea fácil encontrarnos y ver cómo crecemos. Si es en facebook, agrégame y etiquétame en ella. Cada mes comparto un álbum con todas las imágenes que recibo… o si es cualquier por cualquier otra vía, hazlo saber… o no, como quieras, lo importante es que tú hagas cada día un mundo mejor.
  5. Siéntete dueño del #7Verde, escribe sobre él, compártelo, vívelo y disfrútalo. El éxito del #7Verde no será el mío, será el de todos… todos vivimos en el mismo mundo. Mi mundo y tú mundo es el mismo. Yo quiero más. Tú quieres más.                                           

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Seáis todos bienvenidos a un movimiento que será un orgullo consideréis vuestro. Bienvenidos al #7Verde. GRACIAS.

Firmado:

Manuel Escobar (@manuel3m5i)
Emprendedor, fundador de @icapaxdotcom y @biocapax
Autor del blog: La vida desde la complejidad, 3m5i

Menos mal que no se oye lo que pienso, a veces…

menos mal que no se oye

Nueva imagen, nuevo reto… más difícil esta vez si cabe.

Además, a partir de ahora, esta colaboración se convertirá en mensual, todos los primeros martes de cada mes, Rut Roncal y un servidor publicaremos conjuntamente.

Siempre nos aconsejan que pensemos las cosas antes de hablar o de actuar. Importante filtrar nuestros pensamientos, pero no porque sea mejor ser hipócritas o mentirosos, sino porque aunque tengamos claro lo que queremos decir, debemos ponernos en lugar del otro a la hora de iniciar la comunicación del mensaje.

Llámalo empatía, llámalo tacto, llámalo educación… no podemos espetarle a nuestro interlocutor lo primero que se nos viene a la cabeza porque podemos herir sus sentimientos. Debemos aprender a defender nuestras ideas sin convertirlo en una imposición de las mismas… por eso decimos que a veces (la mayor parte de las veces) menos mal que no se oye lo que pienso.

A colación de lo que nos reflexiona Iñaki, tenemos además una segunda interpretación de la imagen, y es que aunque “menos mal que no se oye lo que pienso…” en ocasiones me comporto como si sí que pudiéramos leernos el pensamiento… y es que seguro que en más de una ocasión pensamos que una simple sonrisa y/o falta de ella, una mirada, un gesto, un ademán de desdén o un silencio consciente desvelan lo que pensamos y encima estemos convencidos de que “estaba claro, ¿no?, seguro que él/ella sabe exactamente porqué me he comportado así….”.

Perdonarme, pero no. No tenemos poderes mentales (y si alguno/a los tiene por favor que lo diga… o no, mejor no) y no nos leemos la mente, por tanto no nos comportemos como si lo hiciéramos.

Seguro que más de uno/a ha tenido algún amigo/a que ha dejado de serlo por un malentendido, por una conversación no mantenida y por una interpretación subjetiva. Llegado el momento es posible que lleguemos a relativizar y restarle importancia… pero ha pasado tanto tiempo que ya pensamos que no vale la pena.

Pensamos esto de la gente que conocemos en nuestro día a día, pero sobre todo incrementamos “nuestros poderes” cuando encima hay una relación de mayor confianza de por medio. Pensamos que el hecho de conocer a alguien, ser su amigo/a, pareja, familia… da derecho automático a la línea de pensamiento y efectivamente ha de “leer” lo que nos pasa por nuestra mente.

Efectivamente, esto es bidireccional.

No sólo hacemos como si nos leyeran la mente, sino que además en ocasiones “leemos” la de los demás!!!, es decir, ponemos palabras en la boca de las personas e interpretamos sin dilación gestos, muecas, comportamientos…

Quizás alimenta menos nuestra imaginación, quizás “da menos vidilla”, … pero… ¿no sería mejor preguntar directamente? ¿no sería mejor no presuponer y hablar las cosas?

A continuación, un relato de una autora Canaria, Yiyo Espino, no es conocida y reconozco que he llegado a su blog de casualidad…. Pero la historia me ha gustado y creo que nos puede hacer reflexionar. ¿Qué os parece? El título es: Malentendido.

La noche que se conocieron descubrieron que no sólo sentían simpatía el uno por el otro. Intercambiaron pocas opiniones, algunas sonrisas y muchas miradas. No podían llegar a más. Ella tenía pareja.

Él habría querido conocerla mejor, saber por qué sonreía y a dónde miraba. Le habría gustado vivir unos minutos a su lado para respirar su perfume y poder encontrar alguna explicación a esa atracción que se le antojaba irresistible.

Ella entendía que no era correcto, pero no podía sentir ciertos celos de las mujeres que se le acercaban. Él no era especialmente guapo, pero sí mostraba una delicadeza especial hacia el mundo, y habría dado cualquier cosa por haber participado en el corro de conversaciones y cervezas que parecía girar en torno a él.

No habían pasado demasiados meses cuando la vida los cruzó por segunda vez. En esta ocasión era él quien se presentaba con pareja. Ella lo había dejado con la suya hacía tan sólo unas semanas, y desde la última vez, la imagen de él se le presentaba en la cabeza cada vez que hablaba u oía hablar de hombres y de amores.

Él se sorprendió de que ella estuviera sola, y aunque no lamentó su actual situación sentimental lo entendió como una mala jugada de la fortuna.

Siete semanas más tarde Clint Eastwood, Hilary Swank y Morgan Freeman los unieron de nuevo en el cine, esta vez cada uno con su pareja. Él fue el primero en verla, y no pudo evitar pensar: “no puede ser”. Ella, también tuvo un pensamiento: “Se ve que le va bien con esa”. Ninguno pudo evitar observar que iban cogidos de la mano y que entraban en la sala con la intención de compartir un paquete de roscas.

Casi se habían olvidado cuando, año y medio después del estreno de “Million dollar baby”, él acudió al bar en el que se habían conocido unos años atrás. Aunque nunca solía comer ajo fuera de casa para evitar problemas de aliento, esa vez, sin pareja con la que compartir la cena y sin intenciones de alargar la noche, apostó por un gazpacho y unas gambas al ajillo.

Cuando ella entró él estaba de espalda y no se vieron. Acababa de salir del trabajo e iba para casa, pero ante el panorama de tener que cocinar, decidió entrar en el bar y cenar algo. Tampoco ella descuidaba el aliento, pero ante la perspectiva de televisión-sofá-cama, se decidió por unos filetes de pescado a la plancha en mojo verde acompañados de “ensalada con mucha cebolla y nada de papas”, dijo al camarero.

No se vieron hasta que la segunda cerveza obligó a él a ir al baño.

-“¡Hola!¿Cómo estás?”- Dijo sorprendido.

-“¡Hola!”- Contestó igual de sorprendida.

No tuvieron que inventar excusas para encontrar una conversación que les permitiera compartir mesa, no sin antes intercambiar cierta información que cada uno dejó caer sobre su estado de “libertad” emocional.

Cada frase conseguía quitar tierra de por medio y recuperar la atracción y simpatía que se despertaron la primera vez.

Realmente estaban cómodos juntos, se sentían cercanos a pesar de la distancia que les había separado y ninguno se mostró dispuesto a perder la oportunidad de acercarse un poco más aquella noche.

No fue ilógico, pues, que allí mismo pasaran a las copas y que después pasaran también a la barra de un pub cercano a pedir gin-tonics y cubalibres.

Sólo había pasado una hora y media cuando ella notó que el mojo y la tónica no eran buenos aliados para darse a conocer, casi al mismo tiempo que los vapores del gazpacho y los ajos de las gambas empezaron a buscar salidas en el cuerpo de él.

Por evitar males mayores, ella comenzó a hablar cada vez menos y él, que había tendido autopistas hacia ella, retrocedió un paso para no incomodarla.

Al notar la distancia que el hombre interponía, ella interpretó cierta incomodidad por el aliento que suponía que debía tener, mientras que él quiso entender que el silencio que se imponía ella se debía a cierto nivel de aburrimiento.

Sin proponérselo, ambos consiguieron crear un clima de cierta hostilidad consigo mismo, pero que por parte del otro se interpretó como incomodidad hacia la presencia de cada uno. Así que cuando él advirtió sobre la hora, ella interpretó que ya no aguantaba más sus efluvios, y la rápida respuesta de ella de marcharse a casa él la interpretó como un gesto de desinterés por seguir con él.

Ni siquiera a la hora de despedirse supieron cómo actuar, él convencido de que ella se había sentido agobiada por su presencia y ella incapaz de darle un beso de despedida ante el temor de desagradarle con su aliento. Por tanto se limitaron a darse la mano manteniendo ciertas distancias, sin atreverse siquiera a poner fecha para una cita próxima.

Como siempre, acabaremos con una canción, ¿os acordáis de ésta?


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Autores:
Rut Roncal (@rutroncal)
Consultora senior en Cegos
Autora del blog: La verdad absoluta no existe

Iñaki González (@goroji)
Técnico Gestión RRHH de FHC
Autor del blog: SobreviviRRHHé!