Stop and go.

stop

Image: ‘Stop’
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Inauguramos nueva sección para los fines de semana.

Los que me conocéis de antes, sabéis mi pasión por la Fórmula 1, pasión a la que anteriormente dábamos rienda en un blog “colectivo” llamado F1Navarra, y lo de colectivo es un decir, porque salvo los primeros días hace ya dos temporadas, el único que escribía allí era un servidor.

Así que esta temporada, los fines de semana que haya Gran Premio de Fórmula 1, le dedicaremos unos segundos.  Y para ello inauguramos esta sección:

Stop-and-go penalty (“pare y siga”): con esta sanción, un piloto de fórmula 1 deberá entrar en boxes y hacer una parada obligatoria de 10 segundos, transcurridos los cuales, podrá regresar a la carrera.

Esta sección no será más que eso, una parada de 10 segundos en nuestra ajetreada vida para asomarnos a una de nuestras grandes pasiones, la Fórmula 1.

E inauguramos la sección justo antes de que las escuderías comiencen su ronda de presentaciones de los monoplazas para este año:

Lotus: primera escudería en montrar en presentar su nuevo monplaza. Veremos el E21 el28 de enero en Enstone

McLaren: el MP4-28 de Button y Pérez será presentado el 31 de enero en Woking

Ferrari: el más que probable F2013 se muestra en la fábrica de Maranello el próximo 1 de febrero

Red Bull: el RB9 verá la luz el 3 de febrero el Milton Keynes, el nuevo ‘juguete’ del genio Adrian Newey. 

Mercedes: el W04 de Lewis Hamilton se descubre el 4 de febrero en Jerez, un día antes de que arranque la pretemporada. 

Williams: el 19 de febrero en los entrenamientos de Montmeló descubriremos elFW35.

Os espero esta temporada, prometo sorpresas!!!

Algunas cosas que todavía no estaba haciendo como blogger.

Image: ‘nine out of seven’
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Caía hoy en mis manos un post de José García Vidal en el que exponía claramente las 7 verdades que un blogger debe conocer.

Tras casi tres años de experiencia en esto de publicar en un blog, primero en blogspot, y ahora aquí en wordpress, debo reconocer que de esas 7 verdades, hay algunas que sí y otras que no, y como nunca es tarde para aprender, sea esta la primera piedra en mi senda del perfecto bloguero.

  1. Sin buenos títulos no llegarás lejos: ésta creo que la cumplo, así que #pasopalabra.
  2. Los usuarios no leen, escanean: ésta intento cumplirla. Estructurar la entrada en párrafos, negritas, cursivas… creo que mis posts tienen ya un formato bien conocido y no voy a cambiarla.
  3. La agregación aporta valor: post cortos, enlaces para completar la información y sucesivas series sobre el tema. Controlado!
  4. No estás solo:  el post del mosquito africano es una buena muestra de que esto también lo cumplimos, y haber iniciado con ese post nuestra sección “guest blogging” refuerza la idea de que no va a ser el primero ni el último. En nuestra anterior etapa en blogspot también dimos rienda suelta a diversos proyectos colaborativos.
  5. No puedes usar cualquier imagen: reconozco que en éste no doy la talla, pero nunca es tarde para empezar. A partir de ahora referenciaremos todas las fotografías que usemos en nuestros posts. Para surtirme de buen material seguiremos a pies juntillas esto del copyleft.
  6. La constancia se recompensa: a mí me lo vas a decir. Esta nueva etapa hemos empezado un poquito más paradillos, este es el post nº 14 desde que abrimos el 1 de enero, pero en nuestra anterior etapa terminamos con el post nº 1000 en un periodo inferior a 3 años, que no es moco de pavo.
  7. Existen varias formas de monetizar un blog: uf, éste como que todavía me da pereza. Pero si viene alguien y me lo explica bien, igual hasta me animo.

En fin, de 7 verdades, creo que sólo cojeamos en dos, y una de ellas, ya hemos empezado a ponerle remedio. ¿Os gusta la foto?

Cómo sacar el mosquito africano que todos llevamos dentro.

proverbio africanoCreo que no hace falta ser africano para darse cuenta de la verdad que encierra este proverbio.

Aunque igual los mosquitos de por allí son más “cansinos” de los de aquí, y por eso, la comparación.

Cuántas veces nos hemos sentido “algo pequeñito”, cuántas veces nosotros mismos nos hemos hecho de menos, nos hemos minimizado a la hora de surgir un problema.

Cuántas veces no nos hemos atrevido a levantar la mano (en clase cuando éramos mozos; o en el trabajo ahora que somos más talluditos) por miedo al qué dirán o al qué pensarán de mí mis compañeros y/o superiores.

Pues bien, ya va siendo  hora de que nos pongamos en plan mosquito africano y empecemos a hacernos notar en la “habitación”. Todos tenemos algo que decir, todos tenemos algo que aportar, todos tenemos derecho a poder expresar nuestras ideas.

Y por este motivo nos gustaría compartir un cuento (que parece ser una historia real, pero no lo sabemos con certeza) en el cual podemos sacar varias lecturas. La historia se titula: Yo puedo hacer la diferencia, y dice así:

Su nombre era Mrs. Thompson. Mientras estuvo al frente de su clase de 5º grado, el primer día de clase lo iniciaba diciendo a los niños una mentira. Como la mayor parte de los profesores, ella miraba a sus alumnos y les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible, porque ahí en la primera fila, desparramado sobre su asiento, estaba un niño llamado Teddy Stoddard.

Mrs. Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que el no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y constantemente necesitaba darse un buen baño. Teddy comenzaba a ser un tanto desagradable.

En la escuela donde Mrs. Thompson enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, ella dejó el expediente de Teddy para el final. Cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa.

La Profesora de primer grado escribió: “Teddy es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales … es un placer tenerlo cerca”.

Su profesora de segundo grado escribió: “Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil”.

La profesora de tercer grado escribió: “Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas”.

Su profesora de cuarto grado escribió: “Teddy se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones duerme en clase”.

Ahora Mrs. Thompson se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos le llevaron sus regalos de Navidad, envueltos con preciosos moños y papel brillante, excepto Teddy. Su regalo estaba mal envuelto con un papel amarillento que el había tomado de una bolsa de papel.

Algunos niños comenzaron a reir cuando ella encontró un viejo brazalete y un frasco de perfume con sólo un cuarto de su contenido. Ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era el brazalete mientras se colocaba un poco del perfume en su muñeca. Teddy Stoddard se quedo ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir: “Mrs. Thompson, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá”.

Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños aritmética, a leer y a escribir. En lugar de eso, comenzó a educar a los niños. Mrs. Thompson puso atención especial en Teddy. Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, el respondía más rápido. Para el final del ciclo escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase.

Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Teddy, diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida.

Catorce años después recibió otra nota. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco, la carta estaba firmada por Dr. Theodore F. Stoddard.

La historia no termina aquí, existe una carta más que leer, Teddy ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse. Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años y le preguntaba a Mrs. Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio, por supuesto Mrs. Thompson aceptó. Ella llegó usando el viejo brazalete y se aseguró de usar el perfume que Teddy recordaba que usó su madre la última Navidad que pasaron juntos. Se dieron un gran abrazo y el Dr. Stoddard le susurró al oído, “Gracias Mrs. Thompson por creer en mi. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia”.

Mrs. Thompson tomó aire y dijo, “Teddy, te equivocas, tú fuiste el que me enseñó a mi que yo puedo hacer la diferencia. No sabía cómo educar hasta que te conocí”.

La cuestión es quitarnos los límites, ser capaces de ver y escuchar a nuestro entorno y ser capaces de encontrar dónde podemos marcar la diferencia, porque está claro que todos a nuestro nivel podemos marcarla, la cuestión está en convencernos de que podemos hacerlo, quizás tan sólo con una sonrisa.

¿Y si decidimos ser mosquitos convencidos de que podemos conseguir cosas? ¿Y si decidimos ser héroes?

Autores:

Rut Roncal (@rutroncal)

Consultora senior en Cegos

Autora del blog: La verdad absoluta no existe

Iñaki González (@goroji)

Técnico Gestión RRHH de FHC

Autor del blog: SobreviviRRHHé!

Enchufados desde el útero.

enchufado

Una entrada cortita para hablar de aquello que todos hemos visto alguna vez pero que por extrañas razones nunca nos ha tocado a nosotros.

Aquello de El que no tiene padrino, no se bautiza, llevado al mundo laboral: el tan traído y llevado “enchufe” que te meta en la empresa del amigo de papuchi o de mamuchi.

Pero en esta ocasión, elevado el chascarrillo a la enésima potencia, y de esa forma que sólo en elmundotoday saben hacer…

Da a luz un director de Recursos Humanos:

Alba Somier, vallisoletana de 33 años, dio a luz la semana pasada a un director de recursos humanos. Según los médicos del hospital, es la primera vez que nace un bebé con un cargo tan importante en la región. La madre ya tiene otra hija de 6 años que nació con un puesto más modesto por lo que, según lamentan los padres, “está claro que el nuevo no le ha respetado la antigüedad”.

Algo que llevado a límites del humor absurdo pero que pensado seriamente nos revuelve las tripas. Y no sólo es cuestión de apellidos, de ser hijos de papá y mamá, sino que cuando el enchufismo viene dado por la militancia a un partido, a un sindicato o, por qué no, al carné de socio del equipo de fútbol de tu pueblo, pues como que empezamos a dejar de creer en aquello de la meritocracia para dejarnos llevar como si de una república bananera se tratase.

Líderes de andar por las ramas.

mono-malvadoEl sábado tropezaba con un curioso artículo que hablaba de liderazgo y de Mourinho. Y antes de que os asustéis, esto no es un post sobre fútbol, lo mío es más la Fórmula 1,  pero ya os dije que todo lo que hable de liderazgo me interesa.

Mou, el ‘macho alfa’ narcisista

Las estrategias de tipo autoritario para alcanzar el poder y ser respetado han sido observadas en varias comunidades de chimpancés. En Gombe (Tanzania), donde Jane Goodall estudió a los chimpancés durante años, en una ocasión observó el ascenso al poder de un individuo llamado Mike. A este macho le gustaba jugar con los bidones de hojalata vacíos. Un día descubrió que el sonido estridente que producían al golpearlos asustaba a los compañeros. Gracias a esta estrategia, consiguió llegar a lo más alto de la jerarquía sin ser el más fuerte del grupo. Este tipo de tácticas también son muy comunes en los humanos.

Y es que a todos nos viene a la cabeza el típico matón del colegio, que como no sabía relacionarse se liaba a mamporros. Y mamporro a mamporro terminó ocupando algún puesto de responsabilidad y siguió tratando a mamporros a sus empleados; o el que no llegó a nada en la vida pero al igual que en el cole, en el trabajo tampoco tuvo nunca nada agradable que decir, y por eso, siguió demostrando que era el que más gritaba y el que más sabía de todo (o eso se creía siempre).

Huyamos de este tipo de líderes, no dejemos que se anden por las ramas, no puede ser que la autoridad del “ordeno y mando” sea la competencia que controle los designios de nuestras empresas. La autoridad, como el respeto, hay que ganársela.

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