Malos modos.

Malos modos

Una de malos modos, o como de aquellos polvos, llegan estos lodos…

La noticia que me provocada la reflexión en cuestión la leía hace un par de semanas en Diario MédicoEl cirujano maleducado tiene mayor riesgo de complicaciones“, y aunque no seré yo quién defienda a los cirujanos, que como en toda profesión, los hay muy subiditos y prepotentes y los hay más normalitos, ni tampoco es mi labor defender a los médicos en general… pero ni a éstos, ni a las enfermeras, ni siquiera a los gestores sanitarios.

Porque malos modos hay en todos los escalafones de la organización (odio esta expresión) y maleducados, ni te cuento.

Lo que me llama la atención, independientemente del cargo o profesión que ocupe el “maleducado” de turno es que por supuesto que sí que los riesgos de tener complicaciones se multiplican; ya sea porque no tengamos ganas de meternos en más líos; ya sea porque estemos deseando que se la pegue de una vez por todas el o la impresentable de turno; o bien porque no se deje aconsejar por alguien que él o ella considera inferior, y por tanto, nuestra opinión, ni merece ser escuchada ni mucho menos tenida en cuenta.

Porque complicaciones podemos tener todos: con los pacientes, con los familiares, con los compañeros, con los mandos intermedios, con los directores… pero está claro que si adoptamos una posición abierta, dialogante, empática con el de enfrente, estas complicaciones pueden verse mitigadas o solucionadas con mucha mayor facilidad que si nuestra actitud es déspota y beligerante con todo el que nos rodea, por vete tú a saber qué complejo de inferioridad, o porque sin más, tengamos un gen “joputa” en nuestro ADN.

Cuidemos un poquito las formas con las personas con las que interactuamos a diario, y así nuestro día a día, el nuestro y el de los demás, será un poquito más llevadero. Guarda tus malos modos para tus propios fantasmas, pero no castigues a los demás por algo por lo que no tienen culpa.

Una de organizaciones sanitarias y reputación on line.

Recientemente publicaba una nueva entrada en el blog de MBA de IMF Business School como tutor on line del MBA en Gestión Sanitaria. Comparto con todos vosotros mis reflexiones en torno a las organizaciones sanitarias y reputación on line, que escribí a partir de un artículo publicado en Diario Médico.

La cosa empieza así:

¿Se preocupan las organizaciones por su reputación online? ¿Tienen sus gestores el conocimiento suficiente para saber cómo se forma dicha reputación online y cómo podrían mejorarla? ¿Es importante que una organización sanitaria tenga buena reputación online?

Si crees que no sólo es necesaria sino que además te interesa saber cómo reforzarla, te invito a seguir leyendo el artículo completo pinchando en la imagen:

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Buen gobierno y profesionalización de la Gestión Sanitaria

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De vez en cuando sienta de lujo encontrarse con una tribuna como la que firma José Ramón Repullo en Diario Médico sobre cómo profesionalizar la gestión sanitaria.

A través de una serie de puntos (nueve concretamente) el autor nos da sus claves sobre cómo aplicar conceptos muy básicos en torno a la aplicación del Buen Gobierno en las organizaciones públicas de tipo profesional. Aquí mi selección particular:

Los “principios de Buen Gobierno” alinean a ciudadanos y políticos.

Así, el buen gobierno tiene que ver con no ocultar cosas (transparencia), con dejar que los grupos afectados (todos y no sólo los que hacen lobby) puedan conocer las agendas de cambio con tiempo suficiente como para opinar e influir en ellas (participación); y explicar de forma completa y sin restricciones, de forma razonada, argumentada y paciente, lo que se ha hecho y lo que no se ha podido hacer (rendición de cuentas). También el Buen Gobierno ayuda a poner las instituciones al servicio de la ciudadanía.

Gobernar servicios profesionales exige nuevas habilidades y estructuras.

En algunos sectores, la Administración tiene y gestiona centros que producen directamente servicios públicos para satisfacer las necesidades de los ciudadanos; y en ellos trabajan profesionales de altísima cualificación (médicos, científicos, profesores…). Se produce un choque de lógicas cuando los “no expertos” han de ejercer poder jerárquico sobre los “expertos”, porque la asimetría de conocimiento e información es insalvable tanto para los políticos como para los gestores profesionales.

El Buen Gobierno de organizaciones profesionales propone alejar a los responsables políticos e institucionales a “una brazada de distancia” (one arms’ length).

Y lo hace para evitar que la excesiva proximidad física facilite la promiscuidad política o interpersonal y el mangoneo cotidiano. Los órganos colegiados de gobierno crean el espacio virtual mínimo necesario para que penetre y sobreviva la transparencia, la participación y la rendición de cuentas.

El alejamiento protege al político de sí mismo.

Contra lo que pueda parecer, esta medida puede beneficiar al político o responsable institucional, ya que le desprende de una discrecionalidad que puede llegar a ser corrosiva e insoportable: su negativa a una solicitud insensata de un superior o un compañero de partido, puede ser mucho más fácil al depender de decisiones colegiadas muy visibles.

Cambio de cultura y profesionalización de los gestores.

Muchas cosas comenzarían poco a poco a cambiar si un órgano colegiado consigue tener la mitad minoritaria de sus sillas con participación de ayuntamientos, profesionales y ciudadanía experta; más si las normas crean un mecanismo de control parlamentario, de transparencia y de participación reglamentada; y mucho más si se le confiere al órgano colegiado la función de nombrar (o proponer el nombramiento) al Director Gerente sobre la base de un currículo (publicitado previamente y contrastado), un proyecto (consultable) y una presentación con entrevista y preguntas ante la propia Junta de Gobierno que propone su nombramiento.

Éste último punto es mi favorito. De todas formas, si quieres repasar los 9 conceptos o ideas clave que el autor José Ramón Repullo considera básicos para la aplicación del Buen Gobierno en las instituciones sanitarias, no dudes en consultar el artículo de referencia.

Y ya que estamos ¿te atreves tú a darnos el número 10?

Fuente: Cómo profesionalizar la gestión sanitaria, tribuna de José Ramón Repullo. Diario Médico.